El dinosaurio
Dino, el dinosaurio, pisó sin querer una florecilla, que no tardó en morir. El grandullón se puso triste y sus amigos decidieron buscar una solución.
--- Salta de puntillas para no aplastar a nadie --- propuso el saltamontes.
Desde entonces, Dino saltó y bailó siempre de puntillas con muchísimo cuidado.
“Es bueno atender las sugerencias de los demás”